miércoles, 15 de junio de 2011

Análisis de la película “The Social Network en base a la teoría de los grupos de referencia y los líderes de opinión





Ficha técnica:

Director: David Fincher

Año: 2010

Duración: 120 min

Intérpretes: Jesse Eisenberg, Andrew Garfield y Justin Timberlake

En la película “The Social Network”, (David Fincher, 2010)  se puede ver  desde su inicio la presencia de varios grupos de referencia y líderes de opinión que de una manera u otra influyen en el surgimiento de Facebook y las características que asumiría. Al principio de ésta, vemos cómo Mark Zuckerberg (Jesse Eisenberg) y su entonces novia Erika Albright (Rooney Mara) discuten sobre la posibilidad del ingreso de éste a alguna fraternidad. Zuckerberg está obsesionado con el tema y está muy interesado en ser admitido en Porcellian, un “Club Final” de donde han salido personas de gran estatus como el presidente Theodore Roosevelt. Entrar en esta fraternidad es difícil que ni siquiera su amigo Eduardo Saverin (Andrew Garfield), a pesar de haber hecho $ 300.000 durante ese verano.

Luego de que esa misma noche Albright termina con él, Zuckerberg decide crear una página en la que  los estudiantes de Harvard calificaban a sus compañeras a la que le pone “Facemash.com”. Este hecho, lo hace tener conflictos y de cierta forma, romper nexos con un segundo grupo de referencia que aparece en la cinta, que en este caso, sería la comunidad universitaria (grupo secundario), en específico, la femenina que se siente ofendida por lo que considera una conducta misógina (compararlas con animales de granja y hacer una competencia para ver cuál es más bonita). El escándalo que se origina,  llama la atención de los hermanos  Cameron y Tyler Winklevoss (Armie Hammer), quienes invitan a Zuckerberg a formar parte de Porcellian Club y ser el programador de  HarvardConnection, un proyecto que va a permitir que toda la universidad esté comunicado entre sí.

El ingreso a Porcellian, que nunca se da,  cumpliría con su sueño y favorecería la reputación de Zuckerberg, quien  hasta ese momento sólo era un “nerd” que con sus acciones se había ganado el repudio de sus compañeros, como se puede ver en una escena en la que la compañera le pasa un papel insultándolo en clase. Dyvia Narendra (Max Minghella) compañero de negocios de los gemelos incluso le dice al conocerlo “Los clubs de mujeres quieren matarte. Esto podría hacer mucho por tu imagen”

Adicional a esto, podríamos considerar a Zuckerberg  hasta el momento en que habla con los gemelos Winklevoss como un innovador, puesto que era una persona que por su inteligencia, estaba más adelantado que los demás, pero no tenía en ese momento la habilidad social de influenciar a un segmento (más bien se ganó su repulsión), a diferencia de los otros dos que pueden ser considerados como líderes de opinión, pues aparte de sus buenas ideas, representaban internacionalmente a la universidad en el equipo de remo, eran bien parecidos, pertenecían a un Club final y a una prestigiosa familia en Boston. Cumplen con por lo menos dos características del líder de opinión: pericia percibida y empatía. No queda claro en el filme si lanzando HavardConnection querían obtener ganancias y se hacían los desinteresados”, aunque el perfil de ambos indica que sí.

Las tablas se voltean para Zuckerberg cuando le pide ayuda económica a Saverin y éste le presta el capital que necesita para lanzar la red en el Phoenix, otro Club Final. De esta forma, crea Thefacebook.com, una red que cumple con la misma función que los Winklevoss pretendían con HarvardConnection. En una conversación con Saverin, Zuckerberg le explica a Eduardo que el funcionamiento del Facebook es idéntico al del Porcellian o el Phoenix: es exclusivo, cada quien decide quiénes van a ser las personas con las que va a compartir su información privada, siendo Zuckerberg y Saverin los presidentes de este club. Zuckerberg fue rechazado por su chica y buena parte de Harvard, la solución es crear su propio grupo o Club Final, donde él hace las normas.

Zuckerberg (Jesse Eisenberg) y Saverin (Andrew Garfield) junto a otros compañeros de Harvard

              Saverin acepta ayudar a Zuckerberg porque en el fondo sabe bien lo que es ser rechazado, a pesar de que  en ese momento tiene posibilidades de entrar a Phoenix (a lo largo de la película se argumenta que Zuckerber lo envidia por eso). Precisamente, el caso de Saverin es otra referencia a  lo que los alumnos de Harvard tienen que pasar para ser aceptados por un grupo (fraternidades y Clubs Finales, pues para entrar,  debe cuidar y andar por todos lados con una gallina, lo cual a su vez genera repulsión en los grupos dedicados a preservar los derechos de los animales y finalmente es usado como evidencia contra él cuando demanda a Zuckerberg.

La red se populariza entre sus estudiantes y se expande a Columbia y a Yale, logrando que Zuckerberg sea visto con más respeto. Una acción que  ayuda a esto es que las personas puedan regular su privacidad, punto álgido cuando creó Facemash.com en el que hackeó los sistemas de todas las fraternidades. Poco a poco, Zuckerbeg se va convirtiendo en una celebridad en el campus, al punto que al final de una conferencia de Bill Gates, dos chicas le piden a Saverin y a él que los “facebokeen”. Durante el proceso de las demandas entabladas contra él, uno de los abogados menciona que es la figura más destacada en una universidad que ha producido diecinueve premios Nobel, quince ganadores del Pulitzer, dos participantes de las Olimpíadas y una estrella de cine. Logra demostrar pericia, generar empatía y en un principio, parecía actuar de forma desinteresada. Tiene todas las características de un líder de opinión en esta etapa, aunque su proceder haya sido cuestionable éticamente.

Zuckerberg va añadiendo aplicaciones a Thefacebook a medida que se va enterando de las necesidades del de referencia (sus compañeros en Harvard) como lo evidencia la escena en que decide añadir la parte de “Relación sentimental”. Incluso comenta “todo se trata de quién se está acostando con quién, eso determina incluso qué clases tomas y al lado de quién vas a sentarte”, queriendo decir con esto que las decisiones tomadas por los individuos diariamente están basadas en lo que hacen los demás.

Al mismo tiempo que esto ocurre, los gemelos y  Narendra se molestan por lo que ven como un  robo de ideas. Sin embargo, deciden no demandarlo en un principio porque como “caballeros de Harvard” que son, no pueden darse el lujo de dejarse perseguir por un escándalo. La coerción tácita ejercida por sus grupos de pertenencia (la universidad, el Porcellian) es tan fuerte, que cuando van a hablar con el Decano, no reciben una respuesta positiva de su parte, se les dice que eso no es lo que “ellos deberían hacer”. Es sólo hasta que la situación se vuelve más grande que ellos, que deciden demandar.

La decisión de expandir la red social a Stanford, no fue de gratis. Tenía la intención de atraer a otro líder de opinión importante: Sean Parker (Justin Timberlake), creador de Napster, aplicación que permitía bajar música gratis de internet y puso patas arriba el negocio musical, valga la redundancia. Parker no sólo es mostrado como un empresario sagaz, tiene la suficiente habilidad y experiencia para venderse ante Zuckerberg como un modelo a seguir a pesar de sus debilidades: una persona con buenas ideas, incomprendida por los demás que siendo muy joven creó un imperio en un intento de conseguir atención y aceptación, especialmente la de una chica que lo rechazó. Cumple con las características del líder de opinión antes mencionadas. Por ello, Zuckerberg, que lo es recientemente,  se siente inmediatamente identificado con él mientras que Saverin, quien no sufre de las mismas carencias de su compañero, ve el peligro de tenerlo como socio.

Justin Timberlake como Sean Parker, creador de Napster

A la luz de toda esta explicación, el tagline de la película tiene sentido. De acuerdo a la visión de Fincher, detrás de la creación de esta red se ganó la admiración de unos y el enojo de otros. Según la perspectiva del director, Zuckerberg logró el reconocimiento del mundo ante un invento que revolucionó la manera en la que se relacionan las personas y logró captar la atención que él quería, excepto  el de las personas que le dieron una oportunidad, su mejor amigo y su exnovia. En tanto, el Zuckerberg real admite que estos sucesos en la vida de las personas y el querer impresionar o pertenecer a un grupo no son necesariamente los motivos que están detrás de toda innovación revolucionaria.
A título personal, para redactar esto tuve que ver la película por segunda vez luego de cinco meses y disfruté mucho el score de Trent Reznor (de Nine Inch Nails)
Termino esta nota dejándoles el trailler de la película:



sábado, 4 de junio de 2011

La caverna de Platón o el abandono de los prejuicios a la hora de hacer investigación de mercado

Los prejuicios son conceptos e ideas preconcebidos que tenemos sobre la realidad circundante para entenderla  y manejarla mejor. Son  muchas veces producto de nuestro entorno cultural social y nuestra experiencia como individuos. Sin embargo, pueden llegar a empañar nuestro entendimiento e impedir ver las cosas como son.

Ésta es la enseñanza principal que deja “El mito de la caverna” de Platón. El ser humano tiene un entendimiento limitado y está amarrado a la forma en que comprende el mundo. Sin embargo, hay que entender que a la hora de hacer ciencia hay que dejar de lado la subjetividad y las preconcepciones si queremos llegar a conocer la verdad.

En el caso de la investigación de mercado, el investigador -valga la redundancia- debe ceñirse a una serie de procesos con el fin de conocer cómo el consumidor se relaciona con  una marca o servicio, independientemente de la  opinión que pueda tener sobre éste.  Lo que el cliente haga con el producto final que se le entregue, es asunto de él, pero nosotros ya hemos cumplido con nuestro rol.  A la luz de esto me atrevería a decir con propiedad que siglos después, Platón sigue vigente.

viernes, 22 de abril de 2011

“CTRL+ALT+SUPR”: entendiendo los retos del futuro mercado

“CTRL+ALT+SUPR”: entendiendo los retos del futuro mercado
El dicho en inglés que dice  “What is good for the goose, its good for the gander” (“lo que es bueno para el ganso, es bueno para la gansa”) no siempre aplica. Hay que salirse de la caja y tener la mente abierta a la hora de hacer cualquier cosa, pues éste es un mundo cambiante y exigente en el que las cosas suceden a toda velocidad. Dentro de esto se podría incluir la salida de cualquier producto al mercado. Ésto no es “soplar y hacer botella”, pues se necesita identificar qué necesidades tiene el consumidor y aún más importante, tener claro QUIÉN ES. Para ello se necesita hacer un análisis de su entorno social y antropológico y apoyarse en la investigación de mercado. Hay varios ejemplos de lo que ocurre cuando esto no se realiza a conciencia: quiebra de negocios y fracaso de productos
En el marketing actual ya no basta con analizar los ciclos de vida del consumidor al que queremos dirigir nuestro producto. Está  claro  que las necesidades y hábitos de consumo de una joven universitaria de veinte años que vive con sus padres no son los mismos que lo de una mujer de treinta y cinco casada, con hijos y con una carrera profesional. El meollo del asunto se encuentra en que también hay que estudiar las diferencias entre generaciones,  pues las mujeres de treinta y cinco años de 2010 no son las mismas de la década de los setenta.  Igualmente, es casi un hecho que en veinte años, los treintañeros no van a ser iguales a los de ahora, pues son los niños de diez años que nos dejan sorprendidos con sus respuestas, se quieren comer el mundo y nos ENSEÑAN a usar la tecnología.
Viene a la mente la división generacional que hizo de su natal Colombia el comediante Andrés López en el show “La Pelota de letras”, que ha sido alabada por el sustento socioantropológico que la soporta y que coincide en muchos puntos con la hecha por Strauss y Howe. Más interesante (y angustiante) aún, es la mención que hace el comediante a una generación que llama “AA” que es la que nos va a dar “CTRl+ALT+SUPR” a todos y es la que controla el mundo ( Posiblemente la generación Homeland  a la que se refieren los otros dos autores). La pregunta  es: ¿Por  qué López sí puede y a los mercadólogos todavía le cuesta hacer una segmentación de este tipo, además de entenderla y aplicarla?
                En la lectura queda muy claro que no es lo mismo realizar un producto dirigido a los Baby Boomers -que alguna vez en su juventud se rebelaron contra el canon establecido- que a la Generación X (a la cual pertenezco) que se crío sola y cuya película de culto sigue siendo “Reality Bites” de Ben Stiller. Mientras los productos dirigidos a los Baby Boomers se adaptan a su modo alternativo  de ver la vida, los  productos dirigidos a la Generación X cuando esta alcance los sesenta años deben ayudar a resolver las consecuencias que va a sufrir nuestro cuerpo por los excesos cometidos en la juventud, el estrés, los issues psicológicos generados por el hecho de criarnos solos, etc.
Esto será fácil en comparación al reto de diseñar productos para las dos generaciones siguientes: la del Milenio y la Homeland (tarea que le tocará seguramente a la X), pues están siendo criados en ambientes menos hostiles emocionalmente y altamente tecnificados. Son los consumidores que no tendrán reparos en decirnos cuán malo es un producto o en cambiarse a otro. Desde el punto de vista laboral, al saber manejar mejor la tecnología, corremos el riesgo de que nos desplacen rápidamente de nuestros puestos de trabajo, por muchos años de experiencia que podamos tener. Los Milenio, por ejemplo, a su corta edad ya escriben  blogs, publican y corrigen artículos en Wikipedia y aparte del inglés hablan otros idiomas. Podríamos pensar que estas habilidades no le importan a nuestros empleadores, pero debemos dejar de tapar el sol con un dedo y actualizarnos.
                El reto en un futuro consiste en ser altamente creativos y aprender a manejar el lenguaje de estas dos generaciones. Como dicen en Venezuela: “o corremos o nos encaramamos” si no queremos que nos den “CTRL+ALT+SUPR” y nos saquen del juego.

Andrés López y "La pelota de letras"


jueves, 21 de abril de 2011

Segundo blog

Cumpliendo la promesa que venía haciendo desde enero cuando inauguré "Talk a lot", les doy la bienvenida a lo que será mi segundo blog. La razón de su nacimiento es mi necesidad de separar los temas que trato para que no se canibalicen uno con otros.  En este nuevo espacio me propongo tratar más a profundidad aquellos tópicos relacionados con investigación de mercado, mercadeo y su componentes sociológicos y antropológicos.

Aquí les dejo mi primera entrada, un breve ensayo sobre la necesidad de entender las características de cada generación a la hora de diseñar un producto